El arte de encajar la condensadora en un patio mínimo
Los patios de luces de las fincas colomenses de los 60 no sobran de tamaño, y una máquina exterior necesita aire alrededor para no ahogarse: sin espacio de aspiración y descarga, recircula su propio aire caliente y el rendimiento cae en picado. Medimos el patio, calculamos si ventila lo bastante y, cuando no da, buscamos la galería, la cubierta o un soporte a distinta cota que sí funcione.
También cuenta el vecindario: en patios pequeños el sonido rebota. Preferimos máquinas de sonoridad baja y montaje con amortiguadores, que en un patio cerrado marcan la diferencia entre convivencia y conflicto.
