Fincas sin preinstalación: por dónde pasar lo que no estaba previsto
En un piso de La Torrassa de 60 metros, la línea frigorífica tiene que ir del salón a un patio de luces cruzando pasillo y cocina. Hacerlo bien significa estudiar el recorrido más corto, perforar donde el muro lo tolera y canalizar con canaleta a juego con la pared, para que dentro de un mes ya nadie repare en ella.
Los edificios de esta época rara vez admiten la máquina en la fachada de calle: la escalera acostumbra a tener norma o costumbre al respecto. El patio interior es la solución dominante, y funciona siempre que la máquina respire y el condensado tenga a dónde ir.
